Escribes su nombre, eliges dónde pasa la historia y el teléfono la narra en voz alta, con el bosque o la lluvia sonando detrás. Sin pantallas encendidas y sin depender de internet.
Se abre en el navegador, sin instalar nada.
Medio minuto de cuento, generado por la app y sin retoques. Elige quién lo cuenta: tres voces de las diecinueve, para tres momentos.
Lees tres frases en voz alta y LunaCuentos aprende tu voz. Desde esa noche, los cuentos los cuentas tú: cuando viajas, cuando llegas tarde, cuando la abuela vive lejos. Un cuento nuevo cada día, con la voz que más quieren.
Parte de la suscripción premium.
Tres decisiones que cambian cómo se siente la hora de dormir.
La narración se genera en el propio dispositivo, no en un servidor. Una vez instalada, el cuento suena en un avión, en el campo o con el wifi caído.
Cada cuento lleva su paisaje sonoro detrás, y el ambiente se agacha solo cuando entra la voz — como en un audiolibro bien mezclado.
El nombre que escribas es el del niño del cuento. El catálogo está escrito a mano, crece cada mes, y el propio teléfono sabe armar historias nuevas: la de esta noche no es la de anoche.
Cuatro toques y a dormir.
Cosas pequeñas que se notan a la tercera noche.
Das al play, bloqueas la pantalla y el cuento sigue. Con el título y los controles en la pantalla de bloqueo, como la música.
¿Un cuento que ya tienes, una carta de la abuela? Pégalo y se narra igual, con su paisaje sonoro detrás.
Cualquier cuento se descarga como archivo de audio: para el viaje, para casa de los abuelos, para el teléfono viejo.
Cuentos de un minuto a tres minutos, y la lectura más despacio o más viva según la noche y según quien escuche.
Se abre en el navegador y funciona igual. La cuenta la abre un adulto y del niño solo se guarda su nombre de pila.
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